Todo paciente con ETV que recibe tratamiento anticoagulante tiene un riesgo de que la trombosis o la embolia se repitan o progresen, pero es un riesgo mucho menor que si no toma el tratamiento.

Por otra parte, por culpa del tratamiento el paciente también tiene un cierto riesgo de sangrar. Pueden ser hemorragias leves (en las encías al cepillarse los dientes, hematomas con golpes,…), pero a veces son hemorragias graves (a nivel gastrointestinal, cerebral, o en otras localizaciones).

Con las dosis aconsejadas se consigue que el riesgo de una nueva trombosis y el riesgo de hemorragia sean mínimos. Lógicamente el riesgo de sangrado es mayor en personas de edad avanzada, en los pacientes con cáncer o con insuficiencia renal o hepática.

Existen varios fármacos anticoagulantes. Hasta hace pocos años solo teníamos la heparina, la heparina de bajo peso molecular y las antivitaminas K.

Desde 2012 contamos con nuevos anticoagulantes, que se administran por vía oral y con algunas ventajas sobre los anteriores.

anticoagulación oral

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