La heparina se utiliza ampliamente como anticoagulante inyectable, y tiene la densidad de carga más alta conocida de todas las biomoléculas. También se puede utilizar para formar una superficie interior anticoagulante en diversos dispositivos experimentales y médicos tales como tubos de ensayo y máquinas de diálisis renal.

A pesar que su uso principal en medicina es como anticoagulante, su verdadero papel fisiológico en el cuerpo permanece incierto, debido a que la anticoagulación de la sangre se consigue principalmente mediante proteoglicanos de sulfatos de heparina derivados de las células endoteliales.​

La heparina se almacena generalmente dentro de los gránulos secretores de mastocitos y se libera en el sistema vascular sólo en los sitios de lesión de los tejidos. Se ha propuesto que, en lugar de anticoagulación, el propósito principal de la heparina es la defensa en tales sitios contra las bacterias invasoras y otros materiales extraños.2​ Además, esto se observa a través de un número amplio de diferentes especies, incluyendo algunos invertebrados, que no tienen un sistema de coagulación de la sangre similar.

En la naturaleza, la heparina es un polímero con una cadena de tamaño variable. La heparina no fraccionada como producto farmacéutico es heparina que no ha sido fraccionada para aislar la fracción de moléculas con bajo peso molecular. En cambio, la heparina de bajo peso molecular se ha sometido a fraccionamiento para el propósito de hacer su farmacodinámica más predecible.

La heparina está en la lista de medicinas esenciales de la OMS, una lista con la medicación más importante necesaria en un sistema de salud básico.

Cerrar menú