En los últimos años disponemos de cuatro nuevos anticoagulantes orales de acción directa (ACOD) o nuevos anticoagulantes orales (NACO) indicados para el tratamiento de la ETV: rivaroxaban (nombre comercial: Xarelto®), dabigatran (Pradaxa®), apixaban (Eliquis®) y edoxaban (Lixiana®).

Todos ellos se administran por vía oral y son más cómodos para el paciente: se toman una o dos veces al día, sin necesidad de los controles habituales en los tratamientos anteriores, y apenas interfieren con la comida.

Sin embargo, en España no todas las comunidades autónomas los han incluido en los respectivos sistemas públicos de salud.

Las guías de práctica clínica del American College of Chest Physicians (ACCP) y el documento de Consenso Español para el tratamiento de la EP apoyan el uso de los anticoagulantes orales de acción directa por encima de los antagonistas de la vitamina K en el tratamiento de los pacientes con ETV.

Más seguros y más cómodos

Ensayos clínicos aleatorizados han demostrado que estos cuatro fármacos presentan una eficacia similar al tratamiento habitual (con heparina de bajo peso molecular y antivitaminas K), además de ser más seguros. Es decir, se han contabilizado las mismas recidivas y con una menor tasa de hemorragias.

Los anticoagulantes de acción directa también son más prácticos, ya que no requieren visitar periódicamente al centro de salud para ajustar la dosis. Esto significa menos costes de traslado, menos pérdida de tiempo para enfermos, acompañantes y médicos y, en definitiva, mayor satisfacción para el paciente.

Y al administrarse en dosis fijas y por vía oral, también permiten reducir la estancia en el hospital y seguir el tratamiento en casa desde el primer día en pacientes de riesgo bajo.

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