El tromboembolismo venoso (TEV) es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materna en el mundo desarrollado. El riesgo de sufrir estas consecuencias puede evitarse o reducirse con un tratamiento óptimo y la profilaxis. Comparada con la trombosis venosa profunda (TVP) en las personas no embarazadas, la TVP en las mujeres embarazadas se produce con mayor frecuencia en la pierna izquierda (85%, vs. 55% en la pierna izquierda de las personas no embarazadas), siendo a menudo proximal (72% en las venas iliofemorales vs. 9% en las venas iliofemorales, en las personas no embarazadas), con un mayor riesgo de complicaciones embólicas y de síndrome postrombótico.

Aunque la incidencia absoluta de TV en el embarazo es baja (1 o 2 casos/1.000 embarazos), este riesgo es aproximadamente 5 veces más elevado que el riesgo en las mujeres no embarazadas. Estos riesgos reflejan la e estasis venosa y los cambios procoagulantes que se producen en la coagulación y la fibrinólisis, considerados como parte de la preparación fisiológica para la exigencia hemostática que significa el parto. Los eventos trombóticos se producen durante todo el embarazo y más de la mitad se produce antes de las 20 semanas de gestación. El riesgo aumenta más en el puerperio, probablemente debido al daño endotelial de los vasos pélvicos producidos durante el parto.

Datos recientes indican que hasta la semana12 post parto persiste un aumento del riesgo relativo (pero el riesgo absoluto es bajo). Sin embargo, aproximadamente el 80% de los eventos tromboembólicos se producen en las 3 semanas posteriores al parto.

Uno de los factores de riesgo más importantes de TV es haber sufrido una TV previa relacionada con el embarazo (riesgo de recurrencia: 6-9% en un embarazo posterior), pero a menudo coexisten múltiples factores de riesgo en las mujeres en las que experimentan un TEV durante el embarazo.

Los factores de riesgo reconocidos en el embarazo incluyen la hiperemesis (debido a la deshidratación y la inmovilidad), un IMC elevado, la inmovilidad y la trombofilia (incluyendo la presencia de factor V Leiden homocigota). Los factores posparto asociados al aumento del riesgo de TV incluyen haber tenido un parto por cesárea, especialmente si se realizó con urgencia durante el parto o se asoció con otros factores como la hemorragia posparto, la preeclampsia con restricción del crecimiento fetal, la trombofilia y la infección posparto.

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