Llega la menopausia, generalmente acompañada de sus trastornos y del aumento de riesgo de padecer alguna enfermedad. Aunque la llegada de la menopausia no supone la entrada a la vejez, no podemos obviar el efecto del paso de los años en nuestra calidad de vida.

Eso hace que a la gran cantidad de trastornos relacionados con la menopausia, se relacionen también otras enfermedades y dolencias que nada tienen que ver con el climaterio. Es lo que ocurre con el riesgo de trombosis.

Menopausia y trombosis

La trombosis es una alteración del flujo sanguíneo en forma de coágulos, generalmente en la pierna. La inflamación de la zona con trombosis puede generar un dolor intenso, pero el mayor riesgo es que el coágulo se traslade a otras partes del cuerpo como el cerebro, el corazón o los pulmones, porque estaríamos en una situación de salud delicada.

Son las estadísticas y los datos los que hacen que saquemos conclusiones erróneas. Se ha observado que el riesgo de trombosis aumenta en mujeres mayores de 50 años y que a más edad, mayor riesgo de trombosis. Así es cómo se ha llegado a relacionar la trombosis y la menopausia. Pero lo cierto es que no hay relación directa entre ambas.

Únicamente existe una relación entre ellas en los casos en los que se está utilizando la terapia hormonal sustitutiva, ya que, efectivamente, la administración de estrógenos por vía oral puede afectar a la coagulación de la sangre. Esto nos lleva, una vez más, a replantearnos la viabilidad de la terapia hormonal sustitutiva, sus efectos beneficiosos y sus contraindicaciones.

La terapia hormonal sustitutiva

Alrededor de la terapia hormonal sustitutiva siempre se ha generado una gran polémica. Relacionada a veces con un mayor riesgo del cáncer de mama, muchas mujeres deciden no utilizar este tratamiento que puede mejorar considerablemente los trastornos de la menopausia y, por lo tanto, su calidad de vida.

Como ocurre con todos los dilemas médicos, con unos estudios que confirman y otros que desmienten, la población no puede sino acogerse a una u otra teoría sin el absoluto convencimiento de que haber elegido la teoría correcta. En este caso concreto del tratamiento hormonal sustitutivo, la intensidad de los síntomas de la menopausia decidirá si acogerse a esa opción o no.

En todo caso, para evitar el riesgo de trombosis en la menopausia por utilizar la terapia hormonal sustitutiva, se puede hacer lo mismo que con la píldora anticonceptiva, es decir, administrar los estrógenos por vía cutánea en forma de parches, con lo que el riesgo de coágulos desaparecería.

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