Aunque el envejecimiento en sí no es una enfermedad, sino un proceso en el que se van a producir una serie de cambios bioquímicos, morfológicos y funcionales, las personas mayores son más propensas a padecer enfermedades: una de las más prevalentes es la enfermedad tromboembólica venosa (ETV).

La ETV es una entidad clínica que engloba dos cuadros principales: la trombosis venosa profunda de extremidades inferiores (TVP) y el tromboembolismo pulmonar (TEP). La ETV comienza habitualmente como TVP de miembros inferiores mediante la formación de un trombo que bloquea parcial o totalmente la circulación de la sangre y que puede dar lugar al TEP por la migración del émbolo hacia los vasos pulmonares1. Ambos conceptos están muy relacionados entre sí debido a que alrededor del 70% de los pacientes con TEP presentan TVP en las extremidades inferiores.

La incidencia de la ETV ha sido estudiada por diferentes autores. Silvertein y cols. tras 25 años de investigación realizada en Minnesota, determinaron la incidencia general de ETV en 117 casos por cada 100 000 habitantes. A nivel nacional también existen datos de incidencia, aunque esta es sustancialmente menor: 63 casos por cada 100 000 habitantes. Con la edad, el número de casos se ve incrementado significativamente, ya que más del 88% de las personas que presentan una enfermedad tromboembólica son mayores de 40 años.

Naess y cols. analizaron la población del condado de Nord-Trøndelag (n = 94 194) en Noruega y observaron que las personas de 70 años tenían una incidencia más de tres veces superior a la encontrada en personas de entre 45 y 69 años, que a su vez era tres veces más alta que en los sujetos de entre 20 y 44 años. Otro estudio realizado en un hospital de Buenos Aires también halló una incidencia de ETV mayor entre la población de edad avanzada, lo que muestra una incidencia de 5,92 casos por cada 1000 personas de más de 80 años.

El tromboembolismo pulmonal es considerado una de las complicaciones más graves de dicha enfermedad; esta presenta unos elevados costes económicos, así como una alta mortalidad (en torno al 7,5%), siendo la embolia pulmonar la causa del 4-8% de las muertes de las personas mayores institucionalizadas.

Su alta incidencia entre la población anciana, sus elevadas cifras de mortalidad, así como la dificultad de diagnóstico hacen de este un importante problema de salud con implicaciones importantes del profesional de enfermería.

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